Antimaleficio.
No puedes perder el juego.
Siempre que ganes vidas, roba esa misma cantidad de cartas.
Siempre que pierdas vidas, por cada vida que pierdas, exilia un permanente que controlas o una carta de tu mano o de tu cementerio.
Cuando el Dominio del liche deje el campo de batalla, pierdes el juego.